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19 jun. 2011

Adiós!

De estas canciones que vienen a continuación me quedo (me identifico) con estas frases referentes a los temidos adiós

Sabes que me he enfrentado sin temor y con temor te digo adiós
Entiendo que todo sucedió... a veces no creo en el adiós
Eres tú sin más todo lo que yo esperaba... y le digo adiós a tu adiós

¿Sabéis? Tenía ganas de dedicarle una entrada a estas canciones y a esta palabra. Seguro que hay muchas más canciones que podría poneros de muestra para explicaros algo tan sencillo como que haya mil maneras de decir, sentir, interpretar... el adiós
Y no solo canciones, también libros. Y aquí os dejo un trocito del libro Adiós, Fairy Oak de Elisabetta Gnone que a mí me convenció y me emocionó.

-¿Has visto la luna?
-Luuuna de oooro de octuuubre. Aaalgo ocuuurre.
-¿De veras? -dije-. ¿Algo bonito? Si es así, espero que suceda pronto. Mañana me marcho, ¿lo sabías? He venido a despedirme de ti.
-Oooh -exclamó el Gran Árbol entristeciéndose-. ¿Haaa llegado de verdaaad el momeeento? Quéee dee priiisa haaa pasaaado el tieeempo.
-¿A que sí? A mí también me lo parece. ¿Os acordaréis de mí?
-Síii. Faaairy Oooak nooo olviiida a sus haaadas.
-Eso me agrada, porque yo no olvidaré nunca a ninguno de  vosotros -suspiré-. ¿Qué sucederá mañana? El hada Pic se marchó hace un año, no me acuerdo de cómo la despedimos... ¿Qué me espera? ¿Duele marcharse?
Sonó una voz honda y potente.
-Se lo preguntas a un árbol que está plantado donde lo ves desde hace más de mil años, hada, ¿qué quieres que te conteste?
Desde la esquina más lejana de la plaza avanzó un carro.
-¡Baaarbo! -lo saludó Roble, contento.
-Te veo en forma, viejo árbol. Y en buena compañía. -Me saludó con un movimiento de cabeza-. Dime, Sifeliztúserásdecírmeloquerrás, ¿has sido feliz? -me preguntó.
-Sí -dije-. Muchísimo.
-Bien. ¿Y has cumplido con tu deber?
-He intentado hacerlo lo mejor posible, señor.
-Lo sé, lo sé - dijo el mago asintiendo-. me han llegado noticias de tu coraje y tu lealtad. Lo has hecho muy bien.
Tagix detuvo el carro bajo las ramas, justo delante de las ramas desnudas de Roble y pronto se disipó en el cielo estrellado.
-Dejemos que Adagio descanse unos instantes y luego nos vamos, ¿de acuerdo?
-¿Adónde? -pregunté sorprendida.
-A casa -respondió Barbo.
-¡Pero es mañana!
-Hoy es mañana, Felí. Mira la luna: hace rato que ha pasado la medianoche.
-¡La Hora del Cuento! -exclamé-. ¿Por qué no ha sonado el reloj de la plaza? Voy con retraso, Tomelilla me espera...
-Ah, entiendo, lo que quieres es despedirte. -Barbo parecía desilusionado-. Me preguntO para qué...
-¿Cómo que para qué? -dije-. Tendré que decir adiós a quienes me han acogido y querido durante quince años, a las niñas que he amado, a aquella de la que me separo de mala gana, a mis amigos y...
-Abrazos desgarradores y besos lacrimosos..., bah -dijo el mago aspirando una larga bocanada de humo-. Sí, a algunos les gustan. Yo, verdaderamente, nunca los he entendido. Lo que no se ha dicho y hecho no puede olvidarse en un instante. ¿Para qué, pues, despedirse, como no sea para añadir dolor al disgusto?
-Para..., para separarse -contesté.
-El mejor modo de decirse adiós es no decírselo en absoluto-dijo Tagix-. Y el mejor recuerdo que alguien puede llevarse es el de un día cualquiera. ¿Quieres mi consejo, hada? Márchate y recuérdalos como siempre los has visto.
-Dentro de poco será de día -susurré-. La luz del horizonte ya ha cambiado. Vuelven los barcos... Pronto se despertarán las chicas. Marcharme ahora, sin volver a verlas...
-O verlas llorar y agitar la mano mientras tú te alejas. Tuyas es la elección.
-Dar este paso sin más, ¿es eso lo que me sugieres, mago Barbo? -Tenía un nudo en la garganta-. ¿Irme... ya?
Estaba temblando.
-Ánimo, hada. Mira por dónde, voy en tu misma dirección. Si te apetece, podría acompañarte un trecho, conozco un lugarcito donde se come como reyes. -Tagix cogió las riendas-. ¡Arre, bonito! -ordenó a Adagio. El asno levantó el hocico y, dando un tirón del carro, retomó lentamente su camino.
-Me falta la respiración... -le confesé a Roble llorando.
-Te miraréee -dijo él con una sonrisa.
[...]
No sé vosotr@s... pero yo me he sentido como esta hadita muchas veces. Y lo que aquí se relata me hizo pensar y creo que tiene razón, al igual que las frases que os he puesto de esas canciones.

Conclusión: El adiós no tiene por qué ser malo ni doloroso. Todo depende de nosot@s.

3 comentarios:

  1. Me encantaron las canciones son lo mas!

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  2. Oh, ese libro tiene que ser muy bueno. Me lo apunto! xD

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  3. Muchas gracias! Yo me he enamorado de esas canciones, y lo cierto es que ese libro es el último de una saga preciosa de magia y amistad que a mí me encanta jeje se lo recomiendo a todo el mundo :))

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