No quería hacer esta entrada. Mejor dicho, no quería tener que hacer esta entrada. Ya Geles del blog Diario de una Chicka Lit lo había hecho y yo pensaba que alguien se daría por aludido y rectificaría... Pero no. La gente sigue y sigue y sigue. Y yo que llevo ya casi siete años en Blogger empiezo a hartarme bastante. Porque esto antes no pasaba. Mis entradas se veían menos, sí. Mis entradas se comentaban menos, sí. Aunque hubo épocas de todo. Pero al menos, hace años, tuviera los seguidores que tuviera, las visitas o los comentarios que tuviera, sabía que TODO EL MUNDO SE LEÍA LAS ENTRADAS. Ahora no. Antes me sentía muy apoyada y querida en Blogger porque la gente me hablaba a mí directamente, compartían sus experiencias que tenían relación con las que yo les había mostrado en el post, me hablaban de sus lecturas... había COMUNICACIÓN. Ahora no.
Para que veáis un ejemplo claro, hace unas semanas inauguré una nueva sección en el blog, Descubriendo Metal... para dar a conocer a personas que tengan relación con la música metal. En ningún momento dije que siempre iba a dara conocer a bandas o músicos de metal. De hecho, las primeras personas a las que entrevisté fueron unos Youtubers que también dan a conocer el metal y hubo gente que me comentó cosas como esta: "No conocía la banda pero la verdad es que no me termina de gustar así que no creo que escuche nada de ellos."
¿Hola? ¿En serio el nombre METALOVISIÓN te sugiere si quiera que sea una banda? ¿No te suena más a televisión dedicada al metal? Mira que lo pongo fácil, que lo más importante lo resalto con negrita, cursiva o incluso escribiendo en colores y solo hace falta leer eso para conocer el argumento y comentar algo con coherencia aunque no tengas tiempo para leer la entrada completa... Pero nada, que no hay manera.
Si solo fuera por mí, me daría igual, pero es que me parece una falta de respeto hacia las personas que he entrevistado (que, por cierto, quien no se haya leído la entrevista, no sabe lo que se pierde, peor por vosotros) e incluso a la gente que sí se lee las entradas completas y se molesta en darme un feedback auténtico. Sin embargo, me alegra que gracias a estos incidentes se vea claramente quién está en mi blog porque le gusta su contenido y quién está aquí porque se ha visto obligado por alguna iniciativa o porque piensa que comentándome cualquier cosa, aunque no tenga nada que ver con lo que he escrito, le voy a devolver el comentario o qué sé yo. Porque, además, hace ya un tiempo que me he salido de un montón de iniciativas en las que habían requisitos de seguir o tal para que, precisamente, nadie se sienta obligado a hacerlo ni a comentarme. Si tú eres una de esas personas que llegó aquí por alguna iniciativa del estilo, que sepas que ya no tienes por qué seguirme si no te gusta lo que lees o, mejor dicho, si directamente no me lees. Eres totalmente libre de irte.
Así que voy a ser muy sincera. Sí que hubo una época hace más de un año en la que me interesaba conseguir seguidores relativamente rápido para colaborar con editorales porque, como ya os expliqué en la entrada en la que me despedía de esas colaboraciones, tenía una crisis lectora importante y pensé que con las colaboraciones se solventaría. Finalmente, la crisis lectora se pasó de manera natural y yo me quedé con un montón de seguidores que a lo mejor no eran tan legítimos de mi blog y sin espacio ni tiempo para publicar otra cosa en el blog que no fueran las reseñas de los libros que me mandaban las editoriales.
De esta manera, hace unos meses tomé la decisión de dejar de colaborar con editoriales y salirme de algunas de esas iniciativas que tantos seguidores me habían dado. Bueno, más que seguidores, cifras de seguidores. Porque puede que realmente solo me sigan veinte personas. Pero son MIS veinte lecores. MIS veinte personitas que aguantan mis fangirleos objetivos (¿esto existe?) sobre Neil Gaiman, compartan mi pasión por él o no, son MIS veinte personitas que se atreven a descubrir nueva música conmigo, son MIS veinte personitas que leen los delirios que escribo. Son MIS veinte personitas las únicas que quiero que se queden. De verdad, el resto, sentíos libres de coger la puerta y marcharos. No os preocupéis, os pondré un sello en la mano como en las discotecas para que, si en algún futuro resulta que de verdad os gusta lo que publico en mi blog, podáis volver a entrar y os sintáis bienvenidos.
Pero, de verdad, si no vas a estar abierto a mis poemas o mini relatos acompañados de música; si no vas a estar abierto a descubrir toda la esencia del metal vista desde todas sus perspectivas, no solo la musical; si no vas a estar abierto a mis lecturas favoritas, porque en dos o tres libros que me quedan dejo de reseñar los que me mandaron autores/editoriales y la mayoría no tendrán nada que ver con los superventas de hoy en día, porque en nada voy a empezar a leer muchos clásicos, más libros de Neil Gaiman, algunos infantiles que me fascinan tanto como maestra, como niña y como joven adulta, y algunos libros random, sobre todo de fantasía... Si no vas a estar abierto al verdadero contenido que me apetece publicar en el blog, por favor, VETE. Con mi total bendición y una sonrisa en la cara. Pero vete. Y, sobre todo, no comentes algo que no te interesa siquiera leer. Porque como me encuentre algún otro comentario sin sentido, no respondo de mis actos.
¿Que me da pena porque creo que puedo ofrecer algo un poco diferente a lo que se ve en la mayoría de blogs y creo que puedo aportar bastante a las personas, sobre todo en lo que a mezclar música y literatura se refiere? Sí. Me da pena. Pero, como me ha enseñado una gran persona y profesional que conocí gracias al Leyendas del Rock y del cual tendréis entrevista en unas semanas, yo no puedo obligar a nadie a que le guste mi música o mis libros aunque crea que se estarán perdiendo grandes oportunidades. Pero puedo escribir sobre ellos y estar ahí para quienes decidan leerme y saber más de ellos. Así que eso voy a hacer. No voy a obligar a nadie a escuchar metal ni a leer a Neil Gaiman. Pero voy a escribir sobre ello para quien quiera leerlo. Si tú no quieres, me parece perfecto, estás en tu derecho. Pero prefiero que no me leas a que no me leas y me comentes evidenciando que no me has leído. Porque, aunque tú creas que me haces un favor comentándome, si no lees lo que comentas, lo que haces es justamente lo contrario. Me desanimas, no me das más visibilidad. Yo quedo mal porque parece que ni mis seguidores me leen. Y no es así. Yo sé que hay mucha gente que me lee, gente con blog que no tiene tiempo para comentar y gente que no tiene blog, que no sabe cómo se comenta, y simplemente me lee, se nutre de lo que comparto con vosotros y me dan su feedback por otros medios o no me dicen nada, pero se quedan lo que han descubierto en mi blog para ellos. Y para mí una visita invisible, porque nadie más que yo sabe las veces que se ve cada entrada, vale más que un comentario vacío: vacío de contendio, vacío de sentimiento, vacío de VERDAD.
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| Se me ha colado Tom Cruise en Harry Potter, sorry! La variedad es la sal de la vida ;) |
Es cierto, hay veces que no tengo tiempo para leerme todas las entradas de todos los blogs que me gustan de pe a pa, pero me leo mínimo el 80% de las entradas y, sobre todo, leo lo reslatado. Que no cuesta nada hacer un mínimo esfuerzo y más cuando nos facilitan las cosas. Así que, quitando esta entrada que, repito, ojalá no hubiera tenido que hacer, ojalá no os hubiera tenido que soltar el sermón, en nada volveré con las dos o tres reseñas que me quedan de editoriales y autores con los que me comprometí (y yo cumplo mi palabra) y el resto de entradas volverán a ser cien por cien mías: reseñando solo los libros que más me gusten de los que lea, como hacía en un principio, hablandoos sobre mi música y todo lo que escriba. Si crees que tiene buena pinta lo que te cuento, quédate, cuéntame qué te parece, recomiéndame lecturas, grupos... No me comentes, HÁBLAME. Pero, si no te gusta y no vas a leer mis entradas... bueno, esto está de más porque, quien no se vaya a leer esas entradas, menos se va a leer esta que encima tiene muchas letras juntas. Así que, si has llegado hasta aquí, GRACIAS. Gracias por haber escuchado mi frustración, gracias por haber invertido tu tiempo en este rinconcito y gracias por ser una de MIS veinte personitas.
En fin. Si tú no eres deshonesto/a en Blogger siento que te hayas tenido que tragar todo esto. Pero tenía que decirlo. Ojalá nunca tenga que repetirlo y que ningún blog tenga que aguantar estos despropósitos. Yo, desde luego, no publicaré ningún comentario que se note exageradamente que la persona no se ha leído absolutamente nada de la entrada salvo el título. Así que, que nadie se moleste en comentar habiendo leído solo el título porque su comentario no será publicado porque, como he avisado muchas veces, aquí faltas de respeto CERO. Gracias.
Un abrazo y nos vemos muy pronto en la próxima reseña 💜
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